ISBN: 978-9563324600

Antología del Corazón

$15.000

La voz de Carlos Johnson Bordalí nace del choque entre el sueño y la realidad: un poeta que quiere cambiar el mundo aun cuando el mundo intenta cambiarlo a él. Su palabra es un grito que canta, un filo que hiere con dulzura; un impulso ético que se vuelve melodía. En ella conviven la denuncia y la esperanza, la indignación y la ternura, como si el poeta fuese a la vez herida y bálsamo, llamado y respuesta.

Su obra, celebrada por críticos como Volodia Teitelboim, Cristián Vila, Nicolás Miquea Cañas y Jorge Montealegre, se alza desde la utopía: una poética que no se resigna, que acusa la injusticia, pero se niega a perder la belleza. Johnson camina entre escombros y jardines, y de ambos recoge materia para su canto. Por eso sus libros —Carta de un Idealista, Bahía de la Luna, El Bosque Encantado— avanzan como etapas de una travesía íntima y social, donde la paloma, símbolo de pureza y sacrificio, reaparece una y otra vez como guía secreta.

En Carta de un Idealista fulge la primera llamarada: el poeta siembra su voz como quien cultiva un huerto de esperanza bajo un cielo que a veces ampara y a veces truena. En Bahía de la Luna, Valparaíso se vuelve territorio sagrado, ciudad que respira con él y que lo nombra. En El Bosque Encantado, la palabra se adentra en honduras simbólicas, donde la naturaleza y el pensamiento se confunden como bruma en un bosque antiguo.

En todos estos caminos, Johnson sostiene un raro milagro: su denuncia nunca renuncia a la belleza, y su lirismo nunca abandona la conciencia ética. Por eso su poesía es un oxímoron viviente: un grito melodioso, un rugido que se silba, un corazón que se eleva aun cuando sangra. Así, su voz —social y amorosa, íntima y colectiva— lleva siempre las mismas brasas: utopía, esperanza, verdad, justicia, amor. Brasas que, en su conjunto, definen al poeta y mantienen ardiendo la fe en que la palabra, todavía, puede sostener un mundo.

Detalles del producto

ANTOLOGÍA DEL CORAZÓN

       Desde Aristóteles, el primero en normar el género literario de la tragedia, la comedia y la épica, los más importantes filósofos del arte contemporáneo desde Goethe, Schiller hasta Heidegger y Derrida han convenido en considerar el objeto estético no solo como un producto puramente formal, resultado del rigor y del oficio, sino además la necesidad de contener principios morales y más tarde, durante el romanticismo y hasta nuestros días, la de expandir nuestro conocimiento sobre el hombre y el mundo como un medio importante del saber junto a la ciencia.

Arte y ciencia, por lo tanto, caminan juntos, aunque con medios diferentes en el campo epistemológico, como lo han visto muy especialmente los poetas, entre ellos Saint John Perse en su discurso al Premio Nobel:

“… poesía y ciencia se plantean idéntica interrogante: el borde de un abismo común y solo sus modos de investigación difieren”.

Estas reflexiones surgen cuando se trata de una poesía como la de Carlos Johnson Bordalí, donde precisamente su poesía consciente o inconsciente busca unir la belleza al contenido ético y social como una necesidad de expresión más integral y humanista.

Su libro Antología del Corazón, dividido en cuatro partes y correspondiente a cuatro fechas de elaboración distintas, El Bosque Encantado, Bahía de la Luna, Carta de un Idealista y Alma de Mujer son diversas  señales de ruta, como diría mi admirado poeta y amigo Juan Luis Martínez, que parten de diferentes estrategias sensoriales, pero corresponden a un solo espacio de la mente y el corazón: su propio cuerpo como centro de irradiaciones que abarcan su ser chileno, habitante de Valparaíso, en una sociedad y en un tiempo determinados.

Siempre hemos pensado que por alguna razón que no obedece a la conciencia del poeta o del narrador, en los primeros párrafos o en el primer poema se condensa algo así como la poética, la filosofía, la concepción ética y estética del autor; tal vez el material creativo se organiza en todo artista, en cualquier arte e igualmente en la ciencia, de acuerdo a leyes inmanentes, una especie de metafísica de la estructura, de la composición que busca un orden, un equilibrio, al margen de la voluntad de su creador.

En el caso de Carlos Johnson aparece ya en el primer poema del libro, en la sección subtitulada Mundo de Plástico, un poema llamado “El extravío”  donde en algunas estrofas al final del poema plantea su poética, su concepción moral de la vida y del mundo en versos donde se defina a sí mismo con un guiño al Pablo Neruda del autorretrato:

Con la cultura del instante / eres volátil como el viento / y como un relámpago    fugaz /incoherente frente a lo frágil / ligero como una nube / ingenuo como niño / hedonista en fin del siglo / que se asoma al milenio de la luz…”

Carlos Johnson se define como un poeta sin alternativa, condenado al grillo permanente de la poesía, a sobrellevar el peso de las palabras que lo alivian, salvan y a la vez condenan a permanecer con los ojos abiertos día y noche: pues en esa mirada a oscuras o a plena luz se condensa el peso de la vida, de la sociedad, de la historia que él necesita testificar y embellecer:

“Yo no elegí ser poeta / es cierto: / la vida me lo impuso / la tierra me lo gritó / y el viento lo susurraba”.

Pero el guiño a Neruda que ya señalamos no es la única muestra de que Carlos Johnson se asume en la gran tradición literaria de nuestro país, sino en la forma en los temas como vemos en el poema “Canto a la Marisquería”, donde recoge el dionisiaco, erótico y palpitante legado culinario del océano chileno del Pablo de Rokha de Epopeya de las comidas y las bebidas de Chile:

“Isabel / que me desconchas el alma / y en una paila / loco por tu amor / bebo el vino / de tu cáliz. / De púrpura / visten tus gredas / que al puerto aroman / y mi Valparaíso mustio / ríe entre machas / y chupes marineros”.

Este poeta ha sido capaz de extraer los jugos de la ciudad y con ello su alma y su espíritu, es decir, su cultura: y ya estamos dentro de una poesía que se niega al puro juego, al abalorio verbal. Su destino como poeta lo obliga sin querer a una toma de posición frente al país y a la historia: lo que trasciende de su poesía y la hace beligerante y a la vez permanente.

En la última parte Alma de Mujer une la poesía de la ciudad, Valparaíso, con la vivencia erótica: mujer ciudad, calles y plazas, y así se nos va este poeta que queda irremediablemente preso en su propia salsa: el verbo de sus páginas con todo lo bueno, noble y permanente de la vida, atrapado en sus versos: testimonio y universalidad como toda gran poesía, toda importante obra de arte.

Jaime Valdivieso

 

Carlos Johnson Bordalí (Valparaíso, Chile, 1954) es Analista de Sistemas, gestor cultural, editor y poeta. Autor de una trayectoria sostenida en la poesía y la difusión literaria, ha desarrollado una obra que abarca desde el lirismo intimista hasta la épica mítica prehispánica. Ha publicado, entre otros, Carta de un Idealista (Premio Fondart 1995), Bahía de la Luna, El Bosque Encantado (Premio Gobierno Regional de Valparaíso, 1999), Antología del Corazón y la trilogía épico-mítica Quetzalcóatl, La Serpiente de Pluma Preciosa. Su obra figura en diversas antologías nacionales e internacionales, como Historia de la Poesía en Valparaíso, Antología de la Poesía Cósmica Chilena y Wurlitzer.

Ha participado en numerosas Ferias Internacionales del Libro en Santiago, Viña del Mar, Mendoza, Guadalajara, Barcelona, Fráncfort y Tultitlán, representando en varias ocasiones a Valparaíso con muestras literarias donadas a universidades y bibliotecas de América y Europa.

En 2002 obtuvo el apoyo del Programa ProChile para la difusión exterior de su obra, y en 2022 recibió la Beca de Creación Literaria del Ministerio de las Culturas por su proyecto épico Las Ordalías de Quetzalcóatl.

Mantiene un espacio de difusión cultural en su Canal de YouTube Carlos Johnson Bordalí, @poetajohnson o directamente en www.youtube.com/@poetajohnson donde presenta y comenta su obra poética. Sus libros están disponibles en formato impreso y digital en amazon.com en el vínculo de libros y autores.